Muchas de mis historias son sobre sumisas que se sienten y se oyen, pero hoy es algo diferente, aquella sumisa que no necesariamente sirve sexualmente sino que su presencia es ausente.
Es aquella que se levanta mucho antes que el Amo, y está de rodillas debajo de la mesa esperándolo luego de servir su desayuno para lamer sus pies y asegurarse que comience bien su día con una mamada.
Su placer no viene de ser usada, sino de ser útil, no solo como sumisa, sino en su existencia misma.
Un rato después se asegurará que la ropa de su Amo esté lista y perfecta en la cama esperándolo, para luego dirigirse a esperar su salida de la ducha para secarlo y tener la oportunidad de acariciarlo una vez más.
Luego será feliz de servirle de piecero mientras él toma sus reuniones de la mañana o de rodillas a su lado para sostener su café y lo que su Amo necesite; solo abandonará su posición para asegurarse de tener todo lo que se necesite listo.
En un buen día sonreirá en la esquina de rodillas mientras ve cómo su Amo se coge a otras putitas sucias que gimen y gritan mientras se vienen en su verga, y ella se moja en la esquina pensando en la suerte de poder limpiar la verga de los líquidos de la otra putita.
Por la tarde servirá de mesa mientras su dueño disfruta viendo series y tomando café, y estará segura cuando terminé la dejará recoger todo y deberá volver para ser usada de piecero.
Entre sus tareas estará en la esquina siendo ignorada, una mueble más en la casa, con suerte su Amo se acercará y ella abrira la boca, no para hablar porque eso no lo hace mucho tiempo, pero para ser usada como un hueco para el placer de su Amo, ella no se moverá su Amo la usará a su placer, ella no es más que una boca para relajarlo.
Terminará su día en la esquina de la ducha, mientras su Amo se prepará para dormir, Hay noches que usará su boca de nuevo, pero la mayoría del tiempo solo esta ahí para que su Amo pueda orinarle encima, a veces en su cuerpo a veces directo en su boca, espera en poco tiempo su Amo nunca tenga que volver a hacerlo en otro lugar y ella pueda tragarla toda durante el día.
Su día ha acabado, dormirá a los pies de su Amo, lista para servir pero no existir al día siguiente, una presencia ausente, pero importante, irremplazable, un servicio discreto, pero invaluable, una sumisa sometida, dedicada, presente… una verdadera esclava.