Conexión total y la entrega completa

Uno nunca para de aprender en la Dominación, es una de las cosas que la hace tan maravillosa. Cuando vuelvo a leer mis escritos anteriores me obsesionaban las prácticas y los fetiches, pero últimamente me he dado cuenta que lo que me obsesiona es el sentimiento que traen esas prácticas.

Mi mano estaba en la parte de atrás de su cabeza empujándola contra la almohada, y sus gemidos apenas se oían pero incluso sometidos de esa manera oírla me iba poniendo la verga más dura.  

Estaba perdido en el ritmo con que mi verga entraba y salía, las paredes de su huequito de putita apretandola cada vez más y el sonido de sus gemidos cuando me abría pasó dentro de ella… y de pronto silencio que rompió mi encanto.. inmediatamente volví a verla y por unos segundos el tiempo comenzó a moverse más lento:

Sus gemidos detenidos porque estaba mordiendo la almohada, su boquita refugiándose del dolor aferrándose a la tela, el sentimiento de mi verga abriendola, llegando más profundo, ver sus ojos cerrados con fuerza,   su mano cerrándose a un puño agarrando la sábana de la cama con fuerza y su cuerpo tratando de rechazar mi verga, mientras mi ritmo solo aumentaba… y luego… 

Sentir como nuevas fronteras se dejaban atrás, sus carita relajándose, sus ojos medio abiertos, su boquita dibujando una sonrisa mientras liberaba su mordida, su mano sostenida de la cama aún pero más relajada, y poco a poco sus gemidos volviendo, pero con un tono de placer exquisito, mientras sentía como su huequito se daba por vencido y se abría totalmente a mi verga. 

¿Mi reacción? la única posible, poner su cara de medio lado, inclinarme y darle un beso en su mejilla por bien portada, beso que devolvió el tiempo a la velocidad normal mientras oía sus gemidos aumentar y  su huequito se contraerse sobre mi verga.

Era nuestro primer encuentro, era su primera vez siendo usada analmente y estaba a punto de tener su primer orgasmo en mucho tiempo. Ya he contado esta historia antes, pero hoy me doy cuenta de que no se trata de la actividad, sino del canto de sirena que son para mi sus gemidos y la adicción que me causa su sonrisa. 

Se trata de esa conexión total y esa entrega completa que detiene el tiempo y me permite disfrutar de cada detalle que la hace a ella única.

Y ahí el punto:  como hacerle justicia con mundanas palabras  a una sumisa que con su entrega detiene el tiempo, cómo describir un culito que te separa de lo mundano, de tus problemas y tus preocupaciones, y te permite experimentar algo que solo se puede describir como elevado.

Las prácticas son fáciles de contar, pero el sentimiento difícil de describir. 

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