La magia de lo inesperado

Dicen que uno propone y el destino dispone, y la verdad yo lo prefiero de esa manera. Si bien me gusta planear mis sesiones, he descubierto que los momentos que más disfruto son aquellos que no planee. Eso me pasó una vez con dos sumisas.

Con una de ellas ya tenía un tiempo, la enfermera, teníamos una excelente comunicación y ella era una sumisa anal impresionante, le encantaba que violara su culito y le doliera un poquito. La  otra, la vete, no nos conocíamos solo habíamos hablado un poco, pero me había dicho nunca había experimentado lo que quería, incluso que le costaba venirse y que realmente le interesaba dominación. No habíamos hablado mucho, solo unos días, pero con eso seteamos un día. 

La idea es que la vete llegaría en la mañana, conversaríamos, tendría una introducción, a lo mejor probaría un poco y si le gustaba se quedaría a ver la sesión de la enfermera en la tarde. Pero el destino tenía otros planes. 

Me dijo que no podía llegar temprano y yo estaba atrasado, así que ambas llegarían a las 3pm, tendría que improvisar. 

La primera en llegar fue la vete, la pase a la sala y comencé a hablar con ella, le dije que me disculpara pero cuando llegara la enfermera necesitaría un minuto para recibirla y pasarla arriba. 

Teníamos unos minutos conversando de Pokemon y otras cosas geek que me encantan, cuando me levanté le abrí a la enfermera y con mucho disimulo la lleve arriba, mientras la veía subir en su faldita a cuadros, que claramente se había puesto para tentarme, y su suéter afelpadito ideas invadieron mi mente.

Entramos al cuarto y sin saludarla, la agarre del cuello, y la hice ponerse de rodillas en el piso, con mi otra mano baje mis pantalones y le meti mi verga hasta el fondo de su boca, causando que se ahogara por la sorpresa, pero mi verga no iba a salir era su deber como putita sucia acostumbrarse, y así lo hizo, comenzó a chupar con ganas y a gemir en ese delicioso tono que tiene.  Fue un minuto, pero fue suficiente para que mi verga quedara totalmente dura y llena de su saliva. 

Bajé y continué mi conversación con la veta, quien unos minutos después me dijo que quería probar un poco de Dominación y luego ver la sesión con mi sumisa. Me levante y me puse frente a ella, viendo hacia abajo la mire a los ojos y le dije:

– ¿Sabes qué pasó arriba? – ella movió su cabeza indicando que no, — me saque la verga y se la clave a la puta sucia esa en la boca, y la dejó llena de su saliva — la mire a los ojos, puse mi mano en su cuello, y mientras bajaba mis pantalones le dije – y te voy a demostrar que era una puta sucia, porque te va a tocar limpiarla – y para ese momento ya mi verga estaba en su boca y ella con gusto la chupaba. 

– Ves lo sucia y servicial que eres… hace un minuto ni sabías si querías ser una puta sucia y ahora estás limpiando la saliva de otra puta de mi verga – ella asintió mientras seguía chupando.  Su boquita era deliciosa, suave y caliente, pero claramente nunca la habían usado como se debía, moví mi mano a su delicioso pelo colocho y agarrandola duro la jale hacía atrás, mi verga se salió de tu boca y la obligue a verme a los ojos. 

– Te voy a enseñar a mamar – y con mi mano la hice comenzar a chupar hasta el fondo mientras sentía como se cerraba su boquita cuando se ahogaba e incluso un par de arcadas que simplemente me hacían desear obligarla a hacerlo más duro. 

No sé lo dije, pero noté que se había puesto la blusa de flores que le había dicho me gustaba, y comencé a bajarla para acariciar sus deliciosas tetas y torcer un poco sus pezones para oírla gemir mientras usaba su boquita. 

Ufff su boquita estaba empapada y la saliva corría por su cuello, la sentía donde me bajaba por los testículos y para unos momentos después se estaba violando su boca solita, sin que tuviera que forzarla, aunque seguía ahogándose, no se podía negar su dedicación.

La tomé del pelo, y la hice levantarse, y poniéndola delante de mí la guié hacía arriba, mientras la nalgueaba y la tocaba. La llevé al cuarto frente al que estaba la otra putita, para que la enfermera pudiera oír las cosas sucias que estaba a punto de experimentar la vete. 

No perdí tiempo y la desnudé, la obligue a chuparme la verga, y sin mucho hacerla esperar me metí entre sus piernas y comencé a chuparla de arriba abajo, desde su culito hasta su clítoris, su vagina estaba empapada y me aproveche de eso para meter mis dedos en su huequito para mojarlos, y luego pasar mi dedito a su culito. 

Chilló y se sorprendió, pero ya era una putita anal no había vuelta atras, mientrás la chupaba metia y sacaba mi dedo de su culito, mientras ella gemia y se quejaba, claro que le dolía un poco, pero ya era una putita y estaba disfrutando demasiado. 

La volví poniéndola de cuatro, y le escupí su culito, tomé las bolitas chinas y metí la primera, fue el chillido más delicioso que oí, y sin darle mucho tiempo de pensar le mete dos o tres más. Le dolía, y por un momento lo dudo, pero le pregunté — que buena putita, mira como te entraron, aguantas otra? — y aunque le dolía asintió, y terminé de meterle todas las bolitas.

La puse boca arriba, la abrí de piernas, y procedí a meterle mi verga en su vagina, poco a poco perdió el control, yo sentía las bolitas en su culito acariciar mi verga y ella ya vivía una mezcla de dolor, ser usada sin compasión y sentirse humillada como la putita que era, ya su cabeza estaba en otro lado. 
Ella gemía delicioso, pero era hora de que se conocieran, me detuve y la levanté del pelo, con las bolitas dentro de su culo, la hice levantarse y caminar hacía el otro cuarto, donde la experiencia se volvería mejor.

Pero eso es la segunda parte.

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