Siempre he creído en la frase que nacimos muy tarde para ser aventureros descubriendo lo desconocido; pero el destino ama burlarse de nuestras creencias. Y en mi caso me envió un reto que nunca busqué, pero de que alguna manera siempre necesité.
Era una tarde tranquila en la que recibí un mensaje inesperado: “hola ¿qué tan fuerte te gusta? más que una pregunta pareció un reto, pero terminó siendo una invitación. En la foto un cuerpo especial, lleno de curvas deliciosas, un culo que no parecía ser posible dentro de las leyes de la física y una carita de regia, una verdadera reina en ropa bien escogida y que favorecía cada centímetro de su hermoso cuerpo.
Conversamos unos días y descubrí algunas cosas de ella, medía casi 1,80m lo cual intimidaba a los hombres, y claro los tacones estaban prohibidos por los egos débiles. Tenía apenas 19 años, y más responsabilidades e historia de la que cualquiera debiera a esa edad.
Hablaba poco, sus respuesta generalmente era de pocas palabras, sin detalles, me hacía pensar que tal vez no estaba interesada en mis gustos y que mi instinto se equivocaba. Pero finalmente nos vimos una noche, y en medio de un vino alemán, su mirada me capturó, en sus ojos veía esa necesidad de servicio, de ser sometida.
Poco a poco se fue soltando, hasta me pidió modelarme su ropita interior, que de milagro lograba sobresalir un poco entre esas nalgas perfectas, jugosas y deliciosas. La nalguee y mi mano disfruto de esa firmeza y esos gemidos escondidos que su boquita dejaba salir.
Luego me dijo que quería meterse una colita en su culito para que la viera, pero que su culito era muy talladito, y no mintió, le dolió, mientras entraba el plug y mi verga se iba poniendo cada vez más dura de verla sufrir, y claro de ver esa colita moverse con sus deliciosas nalgas en 4 en el piso.
Mi verga ya no aguantaba más, y para cuando ella se volvió para verme estaba afuera de mis pantalones, dura, lista. Ella lo pensó por un segundo, pero se comenzó a acercar, con esa mirada deliciosa, su pelo colocho bellísimo y su carita de princesa, ya no en modo dudosa, sino deseosa con su lenguita moviéndose en sus labios, saboreando lo que le esperaba.
Puso sus labios gruesos sobre la punta de mi verga, y los senti carnudos envolviendo la punta de mi verga, y no miento cuando digo que perdí mi conciencia por los siguientes minutos, su boquita caliente, y ese movimiento para tragarse mi verga hasta el fondo con gusto y dedicación me transportó.
En ese momento, y por un minuto vi el futuro. La vi vestida con una camiseta blanca tallada sobre su piel morena deliciosa, ,de rodillas en la ducha, y un segundo después siendo bañada en lluvia dorada, sonriendo, con su boquita abierta, y la camiseta mojándose y pegándose más a su cuerpo delicioso.
La vi en el piso con mi pie sobre su cara mientras otra sumisa mamaba mi verga, como la saliva de la mamada caía sobre su cara y ella sonreía mientras lamia mis pies. Y se tocaba dejando un charco en el piso, feliz de servir en la parte más baja de la escalera, como la puta sucia y sin derechos que quería ser.
La vía regia, de pie frente a mis sumisas con un strap on puesto lista para violar los huecos de otras putitas y enseñarles el placer a través del uso como ella le gustaba sentirlo.
Solo el tiempo dirá si mi sueño de 1 minuto mientras esa boquita descendía en mi verga será realidad, pero lo que sí sé es que una Princesa Amazona, no es para cualquiera y ese cuerpo delicioso y esos labios carnosos deberían ser solo míos.